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La tecnología 3D y sus beneficios antes de una rinoplastia

En esta ocasión voy hablarte de un tema de mucha relevancia en la época actual,  la tecnología 3D y cómo puede ayudar a un paciente antes de una rinoplastia.

 

Para ello, primero, quisiera comentarte que es la tecnología 3D, que no es otra cosa que producir una imagen u objeto tridimensional, es decir, que tiene ancho, altura y profundidad (longitud). Sin embargo, para que lo entiendas de manera más clara te pongo este sencillo ejemplo: frente a ti tienes una fotografía, sea impresa o digital, la cual usualmente solo tiene dos dimensiones, ancho y alto; pero si vemos el rostro de un ser humano en persona –o en vivo y en directo como se dice–  este tiene tres dimensiones, porque a más de la altura y el ancho hay profundidad y además lo puedes observar desde varios ángulos. Definitivamente, el espacio físico que los seres humanos nos movemos en el día a día es tridimensional, en otras palabras vivimos casi siempre en un mundo 3D.

Los seres humanos somos capaces de percibir relaciones espaciales entre objetos por el simple hecho de mirarlos, esto es porque nosotros tenemos percepción 3D, también conocida como percepción de profundidad. A medida que miramos alrededor nuestras retinas perciben en cada ojo una combinación de imágenes 2D, pero nuestro cerebro las procesa haciéndonos percibir esta experiencia en tres dimensiones, esto es parte de las facultades que nos brinda poseer una visión estereoscópica, que es que nuestros dos ojos proveen imágenes sutilmente distintas, los objetos cercanos parecen más separados que los distantes, lo que se llama “punto de fuga”.

 

La tecnología 3D hoy en día es ampliamente utilizada en la animación 3D, videojuegos y producciones de cine, arquitectura, diseño industrial, ingeniería, etc. Cada día se van encontrando nuevas y creativas aplicaciones para esta técnica y proceso, que permite grandes y variados alcances, y la ciencia médica, en este caso la otorrinolaringología en el Ecuador, no está al margen de este avance.

 

¿Cómo puedo acceder a una silumación

de imagen 3D gratis?

¡Es simple!

 

Primero, agendas una consulta, durante la cual te entregaré un link para que por medio de este ingreses a la plataforma, segundo, tomarte tres  fotografías, las cuales pueden ser realizadas  con tu celular: una de frente, otra de costado izquierdo y otra de costado derecho; y tercero, subirlas a la plataforma y listo para observar la simulación de tu nariz bajo la percepción 3D.

 

Este servicio, que hoy está disponible en nuestro centro médico, te permite automáticamente disponer de una imagen en tres dimensiones, es decir tener una idea más cercana de tu nariz tal cual lo verías luego de una rinoseptoplastia (cirugía que se realiza con la finalidad de reparar los defectos propios de la nariz de manera estética y funcional). En conclusión, un sistema que ahorra tiempo, es seguro y lo puedes hacer desde cualquier lugar, recibiendo además un acompañamiento profesional.

 

No obstante, a pesar que los resultados de la simulación son magníficos, y que la expectativa del paciente es quedar tal cual a la simulación 3D, esto depende de la experticia del cirujano, de la cicatrización, del proceso de desinflamación, factores que garantizarán que lo que tú veas en la imagen 3D se acerque lo más posible al resultado final de la intervención quirúrgica.  Por ello, nuestro consultorio cuenta con especialistas calificados en otorrinolaringología y cirugía plástica facial, brindándote así seguridad y confianza

 

 

Descripción

profesional

 

Te cuento que soy especialista otorrinolaringóloga por la Universidad Católica Argentina. Diplomado en Rinología, Cirugía Endoscópica Nasal y Cirugía Plástica Facial, Universidad Autónoma de México. Miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Rinología y Cirugía Plástica Facial. Miembro de la Academia Ecuatoriana de Otorrinolaringología. Experta en rinoplastia, cirugía funcional y estética de nariz.

 

La imagen 3D te permite acudir a la cirugía con mayor tranquilidad, paz y  confianza. Si a esta tecnología le sumas el conocimiento de nuestro equipo médico, a los años y años de experiencia, te aseguramos que no te vas a arrepentir y que al final del proceso te veraz espectacular.

 

Espero que la información contenida en este blog haya sido de utilidad para ti.

 

 

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga
Atención presencial y videoconferencia:
0998089307 o 023824440 op. 5

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¿El Covid se Propaga con más Facilidad en Época Invernal?

¿El Covid se Propaga con

más Facilidad en Época

Invernal?

 

Dra. Paola Freire

Otorrinolaringóloga

Un gusto saludarte en este nuevo año, espero sea un 2021 lleno de grandes realizaciones, para ti y los tuyos.

 

En esta oportunidad, quiero compartirte un tema de gran interés en la actualidad, estoy segura de que su contenido será de utilidad para el cuidado de tu salud y para desmitificar ciertos aspectos relativos al covid. Si bien es cierto el clima, en este caso el frío por la época invernal, sobre todo en el Ecuador, nos vemos afectados por enfermedades de tipo respiratorio, sean estas alergias, resfríos, neumonías, entre otros. Surge así la pregunta ¿el covid se propaga con mayor facilidad y velocidad durante el invierno? Justamente sobre ello es que trata el presente blog.

En busca de la

verdad

Desde la aparición de los primeros casos de COVID-19 en el mundo, en febrero de 2020, se ha especulado dentro de la comunidad científica sobre cómo las distintas condiciones climatológicas y los cambios de estación podrían afectar a la propagación del virus, ya que en el preámbulo de la pandemia muchas opiniones aseveraban que la elevación de la temperatura, con la llegada del verano, obligaría a bajar la velocidad de propagación, lo cual al pasar los meses se comprobó que no fue así.

 

Quiero mostrarte algunas posiciones sobre el tema. Varias investigaciones científicas certificadas muestran que el riesgo de contagio del nuevo coronavirus, al parecer, es mayor cuando llega el frío, más no es una certeza hasta el momento, ya que falta estudiar más esta suposición. Marcos Espinel, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dice que si nos basamos en los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza, es esperable que los casos aumenten con la llegada del invierno (esto específicamente a estos virus, más no al COVID-19). Según él, las investigaciones sobre la influenza muestran que los coronavirus en general tienden a ser más activos y agresivos en el invierno que en el verano. Por un lado, esto ocurre porque la gente suele pasar menos tiempo al aire libre y se aglutina en lugares interiores, con poca aireación y en los que se reduce la distancia interpersonal, y eso aumenta el riesgo de contagio. Pero también se debe al modo de transmisión. Un coronavirus se esparce a través de microgotas. Estas se transmiten de manera más eficiente en el invierno, cuando hay viento frío y estas gotitas tienden a durar más en el ambiente y, por ello, los virus se mantienen más activos. Con el calor, en cambio, las gotas se destruyen más rápido. Por esta razón, la transmisión resulta menos eficiente. No obstante, si bien esta información es válida para la influenza y para otros coronavirus,  no se sabe con total certeza si el COVID-19 se comportará de esta manera. Marc Lipsitch, profesor de Epidemiología de la Universidad de Harvard, en EE.UU. recuerda que, además, no se han hecho estudios sobre el rol de la humedad en los coronavirus y otros virus respiratorios. Por otro lado, puede haber otros factores –como la duración del día o la radiación ultravioleta, por ejemplo–, que pueden ser importantes en el caso del nuevo coronavirus. Además, Tom Inglesby, director del Centro para la Seguridad de la Salud de la Universidad Johns Hopkins, menciona precauciones frente a los coronavirus, como la apertura de ventanas en casas y vehículos que no son factibles cuando baja la temperatura, llueve o nieva.

 

Estudios previos con rinovirus ya habían mostrado que el frío reduce la respuesta antiviral en la cavidad nasal. Asimismo, los días de invierno también desgastan los mecanismos de defensa del cuerpo. Cuando las personas se vuelven más sedentarias, el sistema inmunitario está menos alerta. Además, en una temporada invernal típica de gripe y resfriados muchos están protegidos por anticuerpos contra los virus circulantes. Pero ante el COVID-19, el número de personas con anticuerpos sigue siendo bajo, incluso en los sitios más afectados por la enfermedad. Este hecho lo corrobora una simulación epidemiológica publicada en la revista Science. En esta investigación se advierte que más allá de que la temperatura ambiental incida en la expansión del virus, hay otro factor más poderoso que favorece su transmisión y es la gran población todavía susceptible a la infección,  pero ¿en qué sentido?, en que según la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA, por sus siglas en inglés), el 85 % de los habitantes del mundo todavía no tienen anticuerpos.

 

Rachel Baker, del Instituto Ambiental de Princeton minimiza la importancia del clima y defiende férreamente la necesidad de mantener medidas como el uso de mascarillas y el distanciamiento social, independientemente de la época del año en la que nos encontremos; en otras palabras, no te preocupes tanto del clima, sino de usar mascarilla, primordialmente, y evitar aglomeraciones.

 

De todas formas, la estacionalidad de ciertas enfermedades es tan evidente que hace 2500 años el padre de la medicina, Hipócrates, ya denominaba epidemias a las dolencias ligadas a las épocas del año. Sin embargo, transcurridos dos milenios y medio no se ha descubierto en detalle por qué la gripe nos ataca principalmente en invierno. En los años 60, los cultivos de rinovirus del resfriado revelaron una preferencia de estos patógenos por las temperaturas frías de las fosas nasales. Más recientemente,  estudios han demostrado que el virus de la gripe aumenta su estabilidad e infectividad cuando bajan la temperatura y la humedad, propias del invierno.

 

En un estudio en 50 ciudades durante los primeros meses de la pandemia, el médico inmunólogo de la Universidad de Maryland, Mohammad Sajadi, y sus colaboradores descubrieron que el coronavirus se estaba propagando con mayor facilidad en una estrecha franja de temperaturas y humedad más bajas. En el hemisferio norte, esta franja cubría la región centro-norte de los EE.UU., la mayor parte de Europa y zonas centrales de Asia. En el hemisferio sur, durante su invierno se vieron picos de la pandemia en Argentina, Sudáfrica y Brasil. Sin embargo, no todos los estudios concuerdan. Desde la Universidad de Sídney, el epidemiólogo Michael Ward, en investigaciones de campo tanto en Australia como en China, observó que el aire más seco favorece la transmisión del covid, pero sin detectar como factor desencadenante la temperatura, sino más bien la humedad; mientras que para la gripe inciden tanto la humedad como la temperatura.

Todavía hay mucho por conocer

de su interacción con otros virus

Desde el mes de marzo el hemisferio sur del planeta estaba listo para enfrentar la temporada de influenza, mientras luchaba con la pandemia de COVID-19. Sin embargo, la temporada fuerte que se esperaba de influenza nunca llegó.  Múltiples países tuvieron disminución del número de casos de influenza estacional, en comparación con temporadas de invierno de años previos.

 

No obstante, es muy probable que las medidas de salud pública, como lavado de manos, mantener distancia social, uso de visores y mascarillas hayan desempeñado un papel importante en disminuir la transmisión de influenza.

 

En países del Caribe y Centroamérica prácticamente no se han reportado casos de influenza y países sudamericanos, africanos y del sudeste asiático han tenido detecciones esporádicas de influenza estacional.

 

Alrededor del mundo se han informado menos casos de influenza, en comparación con años previos, siendo la influenza A estacional la que representó la mayoría de detecciones.

Diferencias entre el covid

y otras enfermedades respiratorias contagiosas

La influenza estacional y COVID-19 son enfermedades respiratorias contagiosas provocadas por virus diferentes. Sin embargo, la presentación clínica de ambos padecimientos puede ser muy similar, por ejemplo: presencia de fiebre, tos, disnea, dolor de garganta, cefalea, mialgias e incluso diarrea. Un síntoma que podría ser de utilidad para diferenciarlos consiste en los cambios o pérdida de olfato o gusto, característicos de COVID-19, algo que la mayoría de afectados por el covid han manifestado haber perdido.

 

En los siguientes meses, en países como México comenzaran a ver casos de ambas infecciones simultáneamente, por lo que es importante considerar esto, y realizar la prueba para ambas infecciones en pacientes que presenten síntomas difíciles de distinguir, ya que actualmente contamos con una terapia antiviral aprobada para influenza: oseltamivir.

Ponle “ojo” a la llegada

del invierno

Ahora que el Ecuador vive su temporada invernal hasta el mes de mayo surge seguramente la pregunta: ¿Qué podemos hacer para prevenir un aumento de casos acelerado de ambas infecciones?, lo cual alimenta las infecciones respiratorias, como la influenza estacional y la neumonía, que pueden propagarse rápidamente en climas más fríos y a medida que más personas se reúnen en espacios cerrados para mantenerse calientes.

 

Las enfermedades respiratorias dejan en mayor riesgo de infección grave por COVID-19 a los pacientes. También, es un reto gigante para los sistemas de salud sobrecargados, que tendrán que hacer frente al doble trabajo de una pandemia de coronavirus y a un pico en otras enfermedades respiratorias.

 

La vacunación contra la influenza estacional está en curso en 14 países de la región y más de 90 millones de personas son el grupo objetivo de esa vacunación.

Conclusiones

importantes

El estudio, firmado por cuatro profesionales del Clínic de Barcelona dibuja posibles escenarios:

 

  1. Que el coronavirus del Covid-19 desplace al virus de la gripe y esta no circule.
  2. Los dos virus circulan de forma simultánea sin interaccionar entre ellos.
  3. Interaccionan, lo que generaría más casos graves y mortalidad.
  4. El virus de la gripe muta y hay muchos casos.
  5. Las medidas de prevención limitan significativamente los casos de ambos virus (o al menos de uno).

 

“El escenario más factible sería el primero, porque es lo que ya se ha dado: en el invierno del hemisferio sur, ha habido poca gripe”, explicó la epidemióloga e investigadora Anna Vilella. Este escenario minimizaría al menos una de las dos epidemias (la gripe), que podrían desbordar el sistema sanitario.

 

Te comparto algo muy importante a tomar en cuenta: la infección por los dos virus a la vez es poco frecuente, pero si se da, aumenta el riesgo de mortalidad.

 

Las medidas de prevención contra el COVID-19 valen también contra otros virus respiratorios, lo que podría explicar la poca gripe en el invierno austral. Hay que tomar en cuenta que el uso de mascarilla, visor, el lavado permanente de manos y uso de alcohol, hábitos que no se los mantenía de manera tan estricta antes o como el caso del uso de la mascarilla que prácticamente casi nadie la utilizaba, salvo en ciudades con altos grados de contaminación del aire, ha permitido también que las enfermedades como la gripe hayan disminuido.  Además, virólogos y epidemiólogos afirman que cuando circulan dos virus respiratorios de manera simultánea, uno desplaza al otro, prevalece la ley del más fuerte, que en este caso sería el coronavirus, porque encuentra menos obstáculos para contagiar, ya que estamos menos inmunizados.

 

La situación es incierta; no se puede saber cómo se comportarán los virus y hay que prepararse para lo peor y evitar que la circulación simultánea de los dos virus preparen “la tormenta perfecta”. Siempre será lo ideal mantener la distancia, mascarilla e higiene, y utilizar las vacunas contra la gripe. Por ello, los expertos abogan por una vacunación masiva e incluso ampliarla a colectivos con más riesgo de contraer la gripe como todos los niños, que son grandes transmisores y los docentes.

 

Un estudio de la agencia pública Public Health England, sobre las infecciones en el Reino Unido, constató que entre los pocos doblemente infectados, era dos veces superior el riesgo de muerte que entre quienes padecían solo COVID-19 y seis veces mayor que entre quienes sufrían solo gripe. Por ello a cuidarse no únicamente del covid sino de cualquier afección gripal o respiratoria, dejar de fumar y mantener una dieta saludable, por medio del consumo de alimentos altos en vitamina C, hacer ejercicio, vacunarse contra la influenza, ventilación, evitar espacios cerrados, entre otros, y si tienes algún síntoma acudir inmediatamente al médico para descartar que sea covid y así tener una atención oportuna, evitando la automedicación. No olvides, lo más importante es la prevención.

 

Espero que la información contenida en este blog haya sido de utilidad para ti.

 

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga
Atención presencial y videoconferencia:
0998089307 o 023824440 op. 506

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Pérdida del Olfato y Coronavirus

¿La pérdida de olfato

puede ser indicador de

contagio por COVID-19?

 

 

Dra. Paola Freire

Otorrinolaringóloga

Paola Freire, Md. Otorrinolaringólogo
Paola Freire, Md. Otorrinolaringólogo

La fiebre, tos y dolor de garganta no serían los únicos síntomas que alertan  la presencia de un contagio por COVID-19. Fueron justamente los otorrinolaringólogos quienes en estos días han advertido un síntoma interesante asociado al coronavirus, que es la pérdida del olfato, llamado médicamente anosmia, un síntoma que aparece de manera brusca sin estar congestionados.

Esto lo ha expresado nada más ni nada menos que el Ministerio de Salud de Francia y la Sociedad Francesa de Otorrinolaringología (ORL). Sin embargo, es oportuno aclarar que no todos los positivos con COVID-19 son anósmicos, es decir, presentan síntomas de pérdida del olfato; pero, todos los anósmicos aislados –sin causa local y sin inflamación– resultaron positivos para el nuevo coronavirus.

Asimismo, esto de asociar la pérdida del olfato con el coronavirus, tiene el aval de otras prestigiosas organizaciones, como la British Rhinological Society y la Universidad de California, en San Diego – Estados Unidos.

Entonces, si vamos atando cabos, una señal de seguramente estar contagiado de coronavirus puede ser la pérdida del sentido del olfato y del gusto. Por tanto, si alguien tiene esta sensación, lo mejor es aislarse, tomar las conocidas medidas de precaución como son el uso de mascarilla, gel y alcohol antiséptico, hasta confirmar oficialmente el diagnóstico sí hay o no contagio.

Según los estudios este síntoma podría afectar a dos de cada tres pacientes con COVID-19.  En estos casos, y contrariamente a lo que se hace ante una anosmia clásica, se debe recomendar no administrar corticoides, pues estos disminuyen las defensas inmunológicas.

Asimismo, es oportuno aclarar que los virus comunes de la gripe afectan el olfato; pero, ¿cómo?, cuando el receptor de la llamada célula olfatoria se afecta o daña, algo muy frecuente en la consulta médica. La anosmia es un síntoma frecuente en infecciones respiratorias víricas distintas al COVID-19, especialmente cuando va acompañada de mucosidad nasal, motivo por el que en el seno de un proceso catarral característico, se le suele prestar poca atención al entenderse como un síntoma habitual. No obstante, como factor diferenciador con una gripe común es que según observaciones recientes – que muchos pacientes están relatando– es que la pérdida de olfato y gusto en muchos casos se está dando de forma abrupta, asociada en mayor o menor grado a síntomas de un proceso vírico que, en el actual contexto epidemiológico, convierten al COVID-19 en el principal sospechoso.

Dato interesante, en una base militar de los Estados Unidos en Corea del Sur realizaban pruebas a personas que ingresan a esta unidad militar; se les hizo oler vinagre de manzana y preguntaban a que olía (que alguien no identificase un olor tan fuerte y característico como el del vinagre, de seguro haría sospechar que algo anda mal). Según el nivel de identificación podían determinar si tenían o no los síntomas del COVID-19. Como vemos esto se convirtió en una prueba sencilla, pero con altos niveles de confiabilidad y contundencia. Sin embargo, hay que volver a aclarar que no en todos los positivos de coronavirus afloran síntomas de pérdida del olfato o el gusto, ya que sobre la base de recientes estudios científicos del 30 al 60 % de pacientes con COVID-19 sufren de pérdida del olfato. Aunque ha habido casos en los que en una misma familia, todos positivos de coronavirus sin excepción, manifestaron como único síntoma pérdida de olfato,  es decir, anosmia.

El olfato es más

importante de lo

que crees

Pérdida de Olfato y Coronavirus
Pérdida de Olfato y Coronavirus

No sé si sabías esto, pero el sentido del olfato es más importante de lo que creemos, no solo nos sirve como un sentido para disfrutar de los agradables olores de la vida o para alejarnos de los molestos, sino que según estudios se sabe que los primeros humanos utilizaban el sentido del olfato para sobrevivir, una cualidad que con el tiempo se ha ido perdiendo. ¿Pero, de qué manera les ayudaba a sobrevivir? Te lo explico: el olfato juega un papel fundamental en procesos muy diferentes, como en los mecanismos de defensa al avisar la presencia de gases tóxicos,  alimentos en mal estado, olores de animales hostiles al hombre, entre otros.

Además, es importante que conozcas que el sentido del olfato tiene dos vías de entrada: la vía ortonasal que son los olores que ingresan por las fosas nasales y la vía retronasal que son los olores que se desprenden del bolo alimenticio. Y aquí se traduce el sabor.

Igualmente, el olfato tiene que ver mucho con el estado anímico, en la transmisión de sensaciones, ya que los olores evocan recuerdos que producen emociones, o está de demostrado por ejemplo que el olor de un perfume activa el aumento de serotonina, la hormona de la felicidad. La revista francesa Elle lo corrobora:  “A pesar que se ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de las rutinas para mantener una buena salud mental durante el confinamiento, poco se ha hablado de la importancia de seguir perfumándonos para ayudar al ánimo… seguir usando nuestras fragancias favoritas durante la cuarentena puedo ayudarnos más de lo que pensamos. Es una forma de autocuidarnos y mimarnos, que en estos días es aún más que necesario. Hay miles de aromas nuevos por descubrir y estando en casa puede ser un buen momento para encontrar el que mejor nos siente. Y es que ya sea para simplemente sentarte a leer un libro en el sofá, para teletrabajar o para despertar la mente, mantenerla relajada y evitar la angustia por un momento a través de la aromaterapia, perfumarse en tiempos de cuarentena es indispensable”.

De igual manera, el olfato es clave en las primeras horas de vida. El recién nacido puede, a las 24 horas de su nacimiento, identificar a su madre, gracias a que su sentido del olfato está completamente desarrollado. Este sentido crece (en coincidencia con la etapa de aprendizaje del niño) hasta los 20 años y se mantiene estable hasta los 40 años. A partir de la quinta década de la vida comienza a disminuir la capacidad olfatoria (el epitelio olfatorio es reemplazado por epitelio respiratorio). Esta declinación se conoce con el nombre de presbiosmia, que se acentúa aproximadamente a los 65 años.

Las mujeres presentan más capacidad para la detección, identificación y discriminación de los olores. Algo sumamente interesante, y capaz tampoco no lo sabías, es que el olfato da el 80 % del sabor, es decir, en personas con problemas del olfato la sensación del gusto, de saborear y disfrutar esos ricos alimentos, está disminuido, se vuelven insípidos; por tanto, una de los grandes placeres de la vida, el deleite por algo que comemos, se pierde si el olfato no funciona adecuadamente.

En

conclusión

No es apresurado deducir que existe una relación entre la pérdida de olfato y un posible contagio por COVID-19.  La Sociedad Española de Neurología recomienda ponerle mucho ojo a la anosmia aguda como un indicador de posible infección por coronavirus, aconsejando en estos casos un aislamiento de 14 días y obviamente acudir de manera inmediata al médico y seguir sus instrucciones al pie de la letra.

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Síntomas de la hipoacusia o sordera

Síntomas de la
hipoacusia o sordera.

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga

Hoy hablaremos de la hipoacusia, que consiste en la disminución de la sensibilidad o capacidad de audición que afecta los oídos. Este trastorno es relativamente común y puede presentarse en diferentes grados y en cualquier etapa de la vida. Los síntomas se presentan cuando tienes dificultad para seguir una conversación; para identificar sonidos en ambientes donde hay ruido, especialmente si provienen de más de una fuente; para percibir sonidos agudos e incluso cuando se presenta falta de equilibrio o la sensación de este. Si bien las prótesis auditivas convencionales pueden ayudar, a veces no terminan de ser suficientes. No obstante, para tener un diagnóstico adecuado y determinar el tratamiento adecuado, es indispensable conocer cómo funciona la audición.

Partes
del oído

Hay tres partes principales en el oído:

  • El oído externo: capta las ondas sonoras por medio del pabellón auricular, concentrándolas y conduciéndolas por el conducto auditivo externo hasta chocar contra el tímpano. Se compone a su vez de:
    • El pabellón auricular o la aurícula, que es la parte externa del oído.
    • El conducto auditivo externo, que es aquel que conecta el oído externo al oído medio.
    • El tímpano o membrana timpánica, precisamente la membrana que separa al oído externo del oído medio.
  • El oído medio: esta parte, que está entre el tímpano y la ventana oval, es clave pues es el encargado de transmitir las vibraciones del oído externo al oído interno. El oído medio o cavidad timpánica está conformado por:
    • Los tres huesecillos: el martillo, el yunque y el estribo.
    • La trompa de Eustaquio: que básicamente impide que se acumule presión tanto de aire como de líquido dentro del oído, proceso clave pues es necesaria una presión en equilibrio para la correcta transferencia de las ondas sonoras.
  • El oído interno: como su nombre lo indica, esta especie de “laberinto” se encuentra en la región interna del oído, y es allí donde están:
    • El vestíbulo, o el órgano del equilibrio.
    • La cóclea, que parece una concha de caracol, es donde las ondas sonoras se convierten en impulsos eléctricos que, luego de ser enviados al cerebro, este puede reconocer como sonidos.

¿Cómo funciona
la audición?

Lo primero a tener en cuenta para entender cómo funciona la audición y cómo oímos, es comprender el rol de los sonidos, que son vibraciones invisibles que viajan por el aire.

Existen diferentes fuentes o emisores de sonido como lo puede ser el habla, el crujido de las hojas, el teléfono que suena, o en general cuando se emite un sonido. El aire se encarga de llevar esas vibraciones, conocidas como ondas sonoras, en diferentes direcciones.

Las ondas sonoras, que captan los oídos, en su mayoría son únicas y tienen diferentes características: de acuerdo a su frecuencia pueden ser agudas (altas) o graves (bajas). Nuestro cerebro es el encargado de interpretar los mensajes que previamente captaron los oídos como ondas sonoras. Si nuestros oídos funcionan bien, la información que se lleva al cerebro será más clara, permitiendo a la persona oír y desarrollar de manera normal sus habilidades lingüísticas.

De esta manera
lo hace

a) Un sonido entra en el conducto auditivo externo. Al producirse un sonido, las vibraciones u ondas sonoras entran y se desplazan a través del conducto auditivo hasta chocar con el tímpano.
b) La membrana timpánica o tímpano vibra.
c) Esto genera que los tres huesecillos vibren a su vez, transmitiendo el sonido hacia el oído interno..
d) La vibraciones viajan por el “laberinto”.
e) Las vibraciones viajan a través del líquido del oído interno, este laberinto en forma de espiral, y activan la cóclea, encargada del proceso de convertirlas en impulsos eléctricos o señales químicas para que sean reconocidas por el nervio auditivo.
f) El cerebro interpreta el sonido.
g) Después que el nervio auditivo envía la información al cerebro mediante impulsos o señales eléctricas, el cerebro tiene la tarea de interpretarlas, reconociendo finalmente un determinado sonido.

Causas de
la hipoacusia

Así como existen diferentes tipos de hipoacusia, las causas también son muchas y variadas. La audición supone una transmisión compleja y delicada del sonido a través del oído externo, medio e interno, de modo que el daño en cualquiera de estas partes puede afectar la audición.

De igual manera, el envejecimiento, los factores genéticos, la exposición prolongada a ruidos fuertes, algunos medicamentos, las infecciones del oído medio, lesiones en la cabeza y afecciones médicas como la enfermedad de Méniére pueden ser también causantes de hipoacusia.

Asimismo, puede aparecer desde el nacimiento o ser ocasionado por:

  • Una lesión.
  • Infección, por tratamientos con medicamentos ototóxicos (ciertos antibióticos, en particular, la gentamicina, estreptomicina y neomicina, y los fármacos usados en quimioterapia para el tratamiento del cáncer como la ciclofosfamida, cisplatino, bleomicina y carboplatino).
  • Exposición prolongada a ruidos muy fuertes y constantes.

Como parte del proceso de envejecimiento, con frecuencia se presentan pérdidas de audición progresivas. Cuando esta pérdida es más severa puede afectar la comprensión del lenguaje.

Tipos
de hipoacusia

Las causas de pérdida de audición y sordera pueden ser congénitas o adquiridas.

  • Congénitas: determinadas en el momento del nacimiento o poco después. La pérdida de audición puede obedecer a factores hereditarios y no hereditarios, o complicaciones durante el embarazo y el parto, como: rubéola materna, sífilis u otras infecciones durante el embarazo; bajo peso al nacer; asfixia del parto; uso inadecuado de ciertos medicamentos; entre otros.
  • Causas adquiridas: pueden provocar la pérdida de audición a cualquier edad, como: meningitis, sarampión, parotiditis; infección crónica del oído; otitis media; traumatismos craneoencefálicos o de los oídos; exposición al ruido excesivo; obstrucción del conducto auditivo producida por cerumen o cuerpos extraños; y claro el envejecimiento.

¿Cómo se diagnostica
la hipoacusia

Para diagnosticar la hipoacusia el médico puede apoyarse en varias pruebas, entre ellas la evaluación física, las pruebas generales de detección, las pruebas de diapasón o la audiometría.

  • Examen físico de audición: idealmente estos deben ser parte de los exámenes médicos de rutina. Aquí, el médico de atención primaria juega un rol clave en la identificación temprana de la pérdida auditiva.
  • Pruebas de diapasón: además de ser pruebas sencillas, son muy útiles para descubrir otitis media y ayudan a diferenciar entre tipos de hipoacusia conductiva y neurosensoriales.
  • Audiometría: este examen es realizado por un audiólogo; el objetivo inmediato de la audiometría tonal es determinar los umbrales auditivos. Esto se refiere a la mínima intensidad capaz de evocar una sensación auditiva con tono puro. La representación gráfica de la audiometría tonal se denomina audiograma y en este se puede observar el nivel y grado de audición en ambos oídos.

Grados de
hipoacusia

Se determina midiendo la pérdida de capacidad auditiva en decibelios (dBHL) a través de exámenes como la audiometría. Es importante resaltar que el nivel auditivo puede medirse tanto para sonidos de tono puro como para sonidos del habla. De igual forma, como la hipoacusia puede darse en un solo oído o en ambos, también puede corroborarse si la pérdida auditiva es unilateral o bilateral.

El nivel de hipoacusia que padece una persona se clasifica en leve, moderada, severa o profunda.

Audición normal: la persona está en la capacidad de oír sonidos suaves por encima de 20 dBH

Hipoacusia leve: en este caso, a la persona se le dificulta entender el habla, en especial en ambientes donde hay mucho ruido o cuando el volumen de la voz es muy bajo. Asimismo, le cuesta escuchar los susurros, siendo la hipoacusia en su mejor oído entre 25 y 39 dBHL.

Hipoacusia moderada: en este caso es muy difícil que una persona entienda el habla cuando el volumen de la voz es normal. Aquí la hipoacusia en su mejor oído se ubica entre 40 y 69 dBHL. En este punto se requiere de audífono (prótesis auditiva).

Hipoacusia severa: la hipoacusia en su mejor oído, en este punto, se ubica entre 71 y 90 dBHL. En este caso una persona requiere prótesis auditiva o un implante coclear pues no tiene la capacidad de escuchar lo que otra persona le dice, solo es capaz de percibir algunos sonidos fuertes.

Hipoacusia profunda: hipoacusia en su mejor oído de más de 90 dBHL. Aquí, la persona no oye nada de lo que se habla, salvo algunos sonidos muy fuertes que puede percibir, por lo que tiene que recurrir a la lectura de labios y/o lengua de señas, a información visual complementaria o a un implante coclear.

Audifonos e implantes
cocleares

Los audífonos son aparatos que se encargan de amplificar los sonidos y están compuestos de un micrófono, un amplificador y una bocina. Un implante coclear es un equipo médico electrónico, de dos partes, externa e interna, que se pone detrás de la oreja, debajo de la piel o a través de una intervención quirúrgica. Los implantes cocleares, a diferencia de los audífonos, transforman las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo y permiten a una persona con un grado de hipoacusia severa o profunda tener una representación útil de los sonidos para ayudarle a comprender el habla.

La mayoría de los tipos de pérdida de la audición son irreversibles. Sin embargo, el médico o el especialista de la audición, en conjunto con el paciente, pueden tomar algunas medidas para mejorar la audición.

Limitar la duración y la intensidad de la exposición al ruido, considerar someterte a pruebas periódicas de la audición y cuidar los oídos en actividades como andar en moto, cazar, usar herramientas eléctricas, dejar de escuchar música a alto volumen o conciertos de rock, el uso de protectores auditivos o tomar descansos pueden proteger los oídos y son medidas recomendables para la salud auditiva.

Espero que la información contenida en este blog haya sido de utilidad para ti.

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga
Atención presencial y videoconferencia:
0998089307 o 023824440 op. 5

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Pérdida auditiva, tratamiento, prevención

Pérdida auditiva,
cómo tratarla y
medidas preventivas.

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga

Hoy hablaremos sobre un tema de mucho interés en la actualidad, la pérdida de la audición, debido a la gran exposición al ruido que viven las personas. Comienzo con decirte que en el mundo 466 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante de las cuales 34 millones son niños. Alarmante ¿verdad? Profundicemos en el tema si te parece.

1100 millones de jóvenes (entre 12 y 35 años de edad) están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos. También, es oportuno aclarar que los casos desatendidos de pérdida de audición representan un coste mundial anual de 750 000 millones de dólares (aproximadamente más de 6 veces el PIB del Ecuador).

Sin embargo, la detección temprana ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas que padecen pérdida de audición. Esa prevención consiste en el diagnóstico y tratamiento sea clínico, quirúrgico oportuno y adecuado, el uso de audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda, así como con el empleo de subtítulos, el aprendizaje del lenguaje de signos y otras medidas de apoyo educativo y social.

Causas de la pérdida
de audición y sordera

Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB. La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

Prevención

La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición. La mitad de los casos de pérdida de audición pueden prevenirse a través de medidas de salud pública. En los menores de 15 años, el 60 % de los casos de pérdida de audición son atribuibles a causas prevenibles. La proporción es mayor en los países de ingresos bajos y medios (75 %) que en los de ingresos altos (49 %).

Algunas estrategias de prevención sencillas de la pérdida de audición incluyen: vacunar a los niños contra las enfermedades de la infancia; administrar la vacuna contra la rubéola a las adolescentes y las mujeres en edad fecunda; prevenir las infecciones por citomegalovirus en mujeres embarazadas; fortalecer los programas relativos a la salud materna e infantil,; reducir la exposición a ruidos fuertes; realizar un diagnóstico y tratamiento oportuno y adecuado de las enfermedades del oído, fomentar la utilización de dispositivos de protección personal como los tapones para oídos y los audífonos y auriculares que amortiguan el ruido ambiental; evitar el uso de algunos medicamentos que puedan ser nocivos para la audición; y demás medidas.

Tratamiento

La situación de las personas que padecen pérdida de audición puede mejorar con un tratamiento clínico o quirúrgico adecuado, utilización audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda auditiva. La logoterapia, la reeducación auditiva y otros servicios conexos también pueden ser beneficiosos. Sin embargo, la producción mundial de audífonos satisface menos del 10 % de las necesidades mundiales y del 3 % en los países en desarrollo.

¿Qué dice la OMS
la respecto?

En 2017, la 70.ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución relativa a la prevención de la sordera y la pérdida de audición. Su ayuda a los Estados miembros consiste en:

  • proporcionar asistencia técnica a los Estados Miembros en lo concerniente a la elaboración y ejecución de planes nacionales de atención de la audición;
  • proporcionar orientación y recursos técnicos para capacitar a los trabajadores de la salud en materia de atención de trastornos de la audición;
  • formular y difundir recomendaciones para combatir las principales causas prevenibles de la pérdida de audición;
  • promover la sensibilización respecto de la prevalencia, las causas y las consecuencias de la pérdida de audición, así como de las posibilidades de prevención, detección y tratamiento;
  • elaborar y difundir instrumentos basados en pruebas científicas para una sensibilización más eficaz;
  • observar y promover el Día Mundial de la Audición como evento anual de promoción mundial;
  • crear alianzas para desarrollar programas de atención audiológica consistentes, como las iniciativas dirigidas a garantizar unos precios asequibles de los audífonos, los implantes cocleares y los servicios de audiología;
  • recopilar datos sobre la sordera y la pérdida de audición, con el fin de demostrar la magnitud y las consecuencias del problema;
  • presentar y promocionar la Norma mundial de la OMS-UIT para los dispositivos y sistemas de audio;
  • fomentar una audición sin riesgos para reducir el riesgo de pérdida de audición debida al ruido en contextos recreativos mediante la iniciativa de la OMS Audición responsable y segura;
  • utilizar la iniciativa de la OMS Audición responsable y segura como instrumento de sensibilización para reducir el riesgo de pérdida de audición inducida por ruidos relacionados con actividades recreativas;
  • promover la inclusión social de las personas con discapacidad, incluidas las que padecen pérdida de audición y sordera, por ejemplo, mediante redes y programas comunitarios de rehabilitación.
  • En 2017, la 70.ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución relativa a la prevención de la sordera y la pérdida de audición. En esa resolución se pide a los Estados Miembros que integren las estrategias de atención audiológica y otológica en el marco de sus sistemas de atención primaria, bajo el paraguas de la cobertura sanitaria universal. Además, se pide a la OMS que adopte una serie de medidas de promoción de la atención audiológica y otológica a nivel mundial, entre ellas las que se mencionan más arriba.

Sistema
auditivo

La pérdida de la audición puede ocurrir cuando alguna de las partes del sistema auditivo no funciona de la manera normal. Veamos como funciona este sistema.

Oído externo, que consiste de:

  • Pabellón auditivo (Oreja)
  • El canal auditivo.
  • El tímpano, llamado membrana timpánica, que separa al oído externo del medio.

Oído medio, que consiste de:

  • El tímpano.
  • Tres huesecillos que envían las ondas del tímpano al oído interno: Martillo, yunque y estribo.
  • Caja del oído medio.

Oído interno, que consiste de:

  • El órgano de la audición en forma de caracol llamado cóclea.
  • Los canales semicirculares que contribuyen al equilibrio.
  • Los nervios que se conectan al cerebro.

Nervio acústico, que envía la información del sonido del oído al cerebro.

El sistema auditivo procesa la información del sonido que viaja del oído al cerebro, es decir, que las vías nerviosas también forman parte de nuestra audición. Existen cuatro tipos de pérdida auditiva:

  • Pérdida auditiva conductiva: es una pérdida de la audición que ocurre cuando existe un bloqueo para que el sonido pase del oído externo al medio. Este tipo de pérdida auditiva a menudo se puede tratar con medicamentos o cirugía.
  • Pérdida auditiva neurosensorial: es la pérdida de la audición que ocurre cuando hay una alteración en el funcionamiento del oído interno o el nervio auditivo.
  • Pérdida auditiva mixta: es la pérdida de la audición debido a pérdida auditiva conductiva y neurosensorial.
  • Trastorno del espectro neuropatía auditiva: es la pérdida de la audición que ocurre cuando el sonido entra de manera normal al oído, pero debido a la presencia de daños en el oído interno o el nervio auditivo, el sonido no se procesa de manera que el cerebro lo pueda interpretar.
  • Pérdida auditiva leve: una persona con pérdida auditiva leve puede escuchar algunos sonidos del habla, pero no oye claramente los susurros.
  • Pérdida auditiva moderada: una persona con pérdida auditiva moderada puede que no escuche casi nada de lo que dice una persona al hablar a un volumen normal.
  • Pérdida auditiva grave: una persona con pérdida auditiva grave no puede escuchar lo que dice una persona al hablar a un volumen normal y solo puede percibir algunos sonidos fuertes.
  • Pérdida auditiva profunda: una persona con pérdida auditiva profunda no oye nada de lo que se habla y solo puede oír algunos sonidos muy fuertes.

Además, la pérdida auditiva puede describirse como:

  • Unilateral o bilateral: la pérdida auditiva es en un oído (unilateral) o en ambos (bilateral).
  • Prelingüística o postlingüística: la pérdida de la audición ocurrió antes de que la persona aprendiera a hablar (prelingüística) o después de que lo hiciera (postlingüística)
  • Simétrica o asimétrica: la pérdida auditiva es del mismo grado en ambos oídos (simétrica) o distinta en cada oído (asimétrica).
  • Gradual o repentina: la pérdida de la audición empeora con el tiempo (gradual) u ocurre repentinamente.
  • Fluctuante o estable: la pérdida de la audición mejora o empeora con el tiempo (fluctuante) o se mantiene igual (estable).
  • Congénita o adquirida/de aparición tardía: la pérdida auditiva está presente al nacer (congénita) o sobreviene más adelante en la vida (adquirida o de aparición tardía).

Espero que la información contenida en este blog haya sido de utilidad para ti.

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga
Atención presencial y videoconferencia:
0998089307 o 023824440 op. 5

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