Categories Editorial

¿El Covid se Propaga con más Facilidad en Época Invernal?

¿El Covid se Propaga con

más Facilidad en Época

Invernal?

 

Dra. Paola Freire

Otorrinolaringóloga

Un gusto saludarte en este nuevo año, espero sea un 2021 lleno de grandes realizaciones, para ti y los tuyos.

 

En esta oportunidad, quiero compartirte un tema de gran interés en la actualidad, estoy segura de que su contenido será de utilidad para el cuidado de tu salud y para desmitificar ciertos aspectos relativos al covid. Si bien es cierto el clima, en este caso el frío por la época invernal, sobre todo en el Ecuador, nos vemos afectados por enfermedades de tipo respiratorio, sean estas alergias, resfríos, neumonías, entre otros. Surge así la pregunta ¿el covid se propaga con mayor facilidad y velocidad durante el invierno? Justamente sobre ello es que trata el presente blog.

En busca de la

verdad

Desde la aparición de los primeros casos de COVID-19 en el mundo, en febrero de 2020, se ha especulado dentro de la comunidad científica sobre cómo las distintas condiciones climatológicas y los cambios de estación podrían afectar a la propagación del virus, ya que en el preámbulo de la pandemia muchas opiniones aseveraban que la elevación de la temperatura, con la llegada del verano, obligaría a bajar la velocidad de propagación, lo cual al pasar los meses se comprobó que no fue así.

 

Quiero mostrarte algunas posiciones sobre el tema. Varias investigaciones científicas certificadas muestran que el riesgo de contagio del nuevo coronavirus, al parecer, es mayor cuando llega el frío, más no es una certeza hasta el momento, ya que falta estudiar más esta suposición. Marcos Espinel, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dice que si nos basamos en los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza, es esperable que los casos aumenten con la llegada del invierno (esto específicamente a estos virus, más no al COVID-19). Según él, las investigaciones sobre la influenza muestran que los coronavirus en general tienden a ser más activos y agresivos en el invierno que en el verano. Por un lado, esto ocurre porque la gente suele pasar menos tiempo al aire libre y se aglutina en lugares interiores, con poca aireación y en los que se reduce la distancia interpersonal, y eso aumenta el riesgo de contagio. Pero también se debe al modo de transmisión. Un coronavirus se esparce a través de microgotas. Estas se transmiten de manera más eficiente en el invierno, cuando hay viento frío y estas gotitas tienden a durar más en el ambiente y, por ello, los virus se mantienen más activos. Con el calor, en cambio, las gotas se destruyen más rápido. Por esta razón, la transmisión resulta menos eficiente. No obstante, si bien esta información es válida para la influenza y para otros coronavirus,  no se sabe con total certeza si el COVID-19 se comportará de esta manera. Marc Lipsitch, profesor de Epidemiología de la Universidad de Harvard, en EE.UU. recuerda que, además, no se han hecho estudios sobre el rol de la humedad en los coronavirus y otros virus respiratorios. Por otro lado, puede haber otros factores –como la duración del día o la radiación ultravioleta, por ejemplo–, que pueden ser importantes en el caso del nuevo coronavirus. Además, Tom Inglesby, director del Centro para la Seguridad de la Salud de la Universidad Johns Hopkins, menciona precauciones frente a los coronavirus, como la apertura de ventanas en casas y vehículos que no son factibles cuando baja la temperatura, llueve o nieva.

 

Estudios previos con rinovirus ya habían mostrado que el frío reduce la respuesta antiviral en la cavidad nasal. Asimismo, los días de invierno también desgastan los mecanismos de defensa del cuerpo. Cuando las personas se vuelven más sedentarias, el sistema inmunitario está menos alerta. Además, en una temporada invernal típica de gripe y resfriados muchos están protegidos por anticuerpos contra los virus circulantes. Pero ante el COVID-19, el número de personas con anticuerpos sigue siendo bajo, incluso en los sitios más afectados por la enfermedad. Este hecho lo corrobora una simulación epidemiológica publicada en la revista Science. En esta investigación se advierte que más allá de que la temperatura ambiental incida en la expansión del virus, hay otro factor más poderoso que favorece su transmisión y es la gran población todavía susceptible a la infección,  pero ¿en qué sentido?, en que según la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA, por sus siglas en inglés), el 85 % de los habitantes del mundo todavía no tienen anticuerpos.

 

Rachel Baker, del Instituto Ambiental de Princeton minimiza la importancia del clima y defiende férreamente la necesidad de mantener medidas como el uso de mascarillas y el distanciamiento social, independientemente de la época del año en la que nos encontremos; en otras palabras, no te preocupes tanto del clima, sino de usar mascarilla, primordialmente, y evitar aglomeraciones.

 

De todas formas, la estacionalidad de ciertas enfermedades es tan evidente que hace 2500 años el padre de la medicina, Hipócrates, ya denominaba epidemias a las dolencias ligadas a las épocas del año. Sin embargo, transcurridos dos milenios y medio no se ha descubierto en detalle por qué la gripe nos ataca principalmente en invierno. En los años 60, los cultivos de rinovirus del resfriado revelaron una preferencia de estos patógenos por las temperaturas frías de las fosas nasales. Más recientemente,  estudios han demostrado que el virus de la gripe aumenta su estabilidad e infectividad cuando bajan la temperatura y la humedad, propias del invierno.

 

En un estudio en 50 ciudades durante los primeros meses de la pandemia, el médico inmunólogo de la Universidad de Maryland, Mohammad Sajadi, y sus colaboradores descubrieron que el coronavirus se estaba propagando con mayor facilidad en una estrecha franja de temperaturas y humedad más bajas. En el hemisferio norte, esta franja cubría la región centro-norte de los EE.UU., la mayor parte de Europa y zonas centrales de Asia. En el hemisferio sur, durante su invierno se vieron picos de la pandemia en Argentina, Sudáfrica y Brasil. Sin embargo, no todos los estudios concuerdan. Desde la Universidad de Sídney, el epidemiólogo Michael Ward, en investigaciones de campo tanto en Australia como en China, observó que el aire más seco favorece la transmisión del covid, pero sin detectar como factor desencadenante la temperatura, sino más bien la humedad; mientras que para la gripe inciden tanto la humedad como la temperatura.

Todavía hay mucho por conocer

de su interacción con otros virus

Desde el mes de marzo el hemisferio sur del planeta estaba listo para enfrentar la temporada de influenza, mientras luchaba con la pandemia de COVID-19. Sin embargo, la temporada fuerte que se esperaba de influenza nunca llegó.  Múltiples países tuvieron disminución del número de casos de influenza estacional, en comparación con temporadas de invierno de años previos.

 

No obstante, es muy probable que las medidas de salud pública, como lavado de manos, mantener distancia social, uso de visores y mascarillas hayan desempeñado un papel importante en disminuir la transmisión de influenza.

 

En países del Caribe y Centroamérica prácticamente no se han reportado casos de influenza y países sudamericanos, africanos y del sudeste asiático han tenido detecciones esporádicas de influenza estacional.

 

Alrededor del mundo se han informado menos casos de influenza, en comparación con años previos, siendo la influenza A estacional la que representó la mayoría de detecciones.

Diferencias entre el covid

y otras enfermedades respiratorias contagiosas

La influenza estacional y COVID-19 son enfermedades respiratorias contagiosas provocadas por virus diferentes. Sin embargo, la presentación clínica de ambos padecimientos puede ser muy similar, por ejemplo: presencia de fiebre, tos, disnea, dolor de garganta, cefalea, mialgias e incluso diarrea. Un síntoma que podría ser de utilidad para diferenciarlos consiste en los cambios o pérdida de olfato o gusto, característicos de COVID-19, algo que la mayoría de afectados por el covid han manifestado haber perdido.

 

En los siguientes meses, en países como México comenzaran a ver casos de ambas infecciones simultáneamente, por lo que es importante considerar esto, y realizar la prueba para ambas infecciones en pacientes que presenten síntomas difíciles de distinguir, ya que actualmente contamos con una terapia antiviral aprobada para influenza: oseltamivir.

Ponle “ojo” a la llegada

del invierno

Ahora que el Ecuador vive su temporada invernal hasta el mes de mayo surge seguramente la pregunta: ¿Qué podemos hacer para prevenir un aumento de casos acelerado de ambas infecciones?, lo cual alimenta las infecciones respiratorias, como la influenza estacional y la neumonía, que pueden propagarse rápidamente en climas más fríos y a medida que más personas se reúnen en espacios cerrados para mantenerse calientes.

 

Las enfermedades respiratorias dejan en mayor riesgo de infección grave por COVID-19 a los pacientes. También, es un reto gigante para los sistemas de salud sobrecargados, que tendrán que hacer frente al doble trabajo de una pandemia de coronavirus y a un pico en otras enfermedades respiratorias.

 

La vacunación contra la influenza estacional está en curso en 14 países de la región y más de 90 millones de personas son el grupo objetivo de esa vacunación.

Conclusiones

importantes

El estudio, firmado por cuatro profesionales del Clínic de Barcelona dibuja posibles escenarios:

 

  1. Que el coronavirus del Covid-19 desplace al virus de la gripe y esta no circule.
  2. Los dos virus circulan de forma simultánea sin interaccionar entre ellos.
  3. Interaccionan, lo que generaría más casos graves y mortalidad.
  4. El virus de la gripe muta y hay muchos casos.
  5. Las medidas de prevención limitan significativamente los casos de ambos virus (o al menos de uno).

 

“El escenario más factible sería el primero, porque es lo que ya se ha dado: en el invierno del hemisferio sur, ha habido poca gripe”, explicó la epidemióloga e investigadora Anna Vilella. Este escenario minimizaría al menos una de las dos epidemias (la gripe), que podrían desbordar el sistema sanitario.

 

Te comparto algo muy importante a tomar en cuenta: la infección por los dos virus a la vez es poco frecuente, pero si se da, aumenta el riesgo de mortalidad.

 

Las medidas de prevención contra el COVID-19 valen también contra otros virus respiratorios, lo que podría explicar la poca gripe en el invierno austral. Hay que tomar en cuenta que el uso de mascarilla, visor, el lavado permanente de manos y uso de alcohol, hábitos que no se los mantenía de manera tan estricta antes o como el caso del uso de la mascarilla que prácticamente casi nadie la utilizaba, salvo en ciudades con altos grados de contaminación del aire, ha permitido también que las enfermedades como la gripe hayan disminuido.  Además, virólogos y epidemiólogos afirman que cuando circulan dos virus respiratorios de manera simultánea, uno desplaza al otro, prevalece la ley del más fuerte, que en este caso sería el coronavirus, porque encuentra menos obstáculos para contagiar, ya que estamos menos inmunizados.

 

La situación es incierta; no se puede saber cómo se comportarán los virus y hay que prepararse para lo peor y evitar que la circulación simultánea de los dos virus preparen “la tormenta perfecta”. Siempre será lo ideal mantener la distancia, mascarilla e higiene, y utilizar las vacunas contra la gripe. Por ello, los expertos abogan por una vacunación masiva e incluso ampliarla a colectivos con más riesgo de contraer la gripe como todos los niños, que son grandes transmisores y los docentes.

 

Un estudio de la agencia pública Public Health England, sobre las infecciones en el Reino Unido, constató que entre los pocos doblemente infectados, era dos veces superior el riesgo de muerte que entre quienes padecían solo COVID-19 y seis veces mayor que entre quienes sufrían solo gripe. Por ello a cuidarse no únicamente del covid sino de cualquier afección gripal o respiratoria, dejar de fumar y mantener una dieta saludable, por medio del consumo de alimentos altos en vitamina C, hacer ejercicio, vacunarse contra la influenza, ventilación, evitar espacios cerrados, entre otros, y si tienes algún síntoma acudir inmediatamente al médico para descartar que sea covid y así tener una atención oportuna, evitando la automedicación. No olvides, lo más importante es la prevención.

 

Espero que la información contenida en este blog haya sido de utilidad para ti.

 

Dra. Paola Freire
Otorrinolaringóloga
Atención presencial y videoconferencia:
0998089307 o 023824440 op. 506

Categories Editorial

Pérdida del Olfato y Coronavirus

¿La pérdida de olfato

puede ser indicador de

contagio por COVID-19?

 

 

Dra. Paola Freire

Otorrinolaringóloga

Paola Freire, Md. Otorrinolaringólogo
Paola Freire, Md. Otorrinolaringólogo

La fiebre, tos y dolor de garganta no serían los únicos síntomas que alertan  la presencia de un contagio por COVID-19. Fueron justamente los otorrinolaringólogos quienes en estos días han advertido un síntoma interesante asociado al coronavirus, que es la pérdida del olfato, llamado médicamente anosmia, un síntoma que aparece de manera brusca sin estar congestionados.

Esto lo ha expresado nada más ni nada menos que el Ministerio de Salud de Francia y la Sociedad Francesa de Otorrinolaringología (ORL). Sin embargo, es oportuno aclarar que no todos los positivos con COVID-19 son anósmicos, es decir, presentan síntomas de pérdida del olfato; pero, todos los anósmicos aislados –sin causa local y sin inflamación– resultaron positivos para el nuevo coronavirus.

Asimismo, esto de asociar la pérdida del olfato con el coronavirus, tiene el aval de otras prestigiosas organizaciones, como la British Rhinological Society y la Universidad de California, en San Diego – Estados Unidos.

Entonces, si vamos atando cabos, una señal de seguramente estar contagiado de coronavirus puede ser la pérdida del sentido del olfato y del gusto. Por tanto, si alguien tiene esta sensación, lo mejor es aislarse, tomar las conocidas medidas de precaución como son el uso de mascarilla, gel y alcohol antiséptico, hasta confirmar oficialmente el diagnóstico sí hay o no contagio.

Según los estudios este síntoma podría afectar a dos de cada tres pacientes con COVID-19.  En estos casos, y contrariamente a lo que se hace ante una anosmia clásica, se debe recomendar no administrar corticoides, pues estos disminuyen las defensas inmunológicas.

Asimismo, es oportuno aclarar que los virus comunes de la gripe afectan el olfato; pero, ¿cómo?, cuando el receptor de la llamada célula olfatoria se afecta o daña, algo muy frecuente en la consulta médica. La anosmia es un síntoma frecuente en infecciones respiratorias víricas distintas al COVID-19, especialmente cuando va acompañada de mucosidad nasal, motivo por el que en el seno de un proceso catarral característico, se le suele prestar poca atención al entenderse como un síntoma habitual. No obstante, como factor diferenciador con una gripe común es que según observaciones recientes – que muchos pacientes están relatando– es que la pérdida de olfato y gusto en muchos casos se está dando de forma abrupta, asociada en mayor o menor grado a síntomas de un proceso vírico que, en el actual contexto epidemiológico, convierten al COVID-19 en el principal sospechoso.

Dato interesante, en una base militar de los Estados Unidos en Corea del Sur realizaban pruebas a personas que ingresan a esta unidad militar; se les hizo oler vinagre de manzana y preguntaban a que olía (que alguien no identificase un olor tan fuerte y característico como el del vinagre, de seguro haría sospechar que algo anda mal). Según el nivel de identificación podían determinar si tenían o no los síntomas del COVID-19. Como vemos esto se convirtió en una prueba sencilla, pero con altos niveles de confiabilidad y contundencia. Sin embargo, hay que volver a aclarar que no en todos los positivos de coronavirus afloran síntomas de pérdida del olfato o el gusto, ya que sobre la base de recientes estudios científicos del 30 al 60 % de pacientes con COVID-19 sufren de pérdida del olfato. Aunque ha habido casos en los que en una misma familia, todos positivos de coronavirus sin excepción, manifestaron como único síntoma pérdida de olfato,  es decir, anosmia.

El olfato es más

importante de lo

que crees

Pérdida de Olfato y Coronavirus
Pérdida de Olfato y Coronavirus

No sé si sabías esto, pero el sentido del olfato es más importante de lo que creemos, no solo nos sirve como un sentido para disfrutar de los agradables olores de la vida o para alejarnos de los molestos, sino que según estudios se sabe que los primeros humanos utilizaban el sentido del olfato para sobrevivir, una cualidad que con el tiempo se ha ido perdiendo. ¿Pero, de qué manera les ayudaba a sobrevivir? Te lo explico: el olfato juega un papel fundamental en procesos muy diferentes, como en los mecanismos de defensa al avisar la presencia de gases tóxicos,  alimentos en mal estado, olores de animales hostiles al hombre, entre otros.

Además, es importante que conozcas que el sentido del olfato tiene dos vías de entrada: la vía ortonasal que son los olores que ingresan por las fosas nasales y la vía retronasal que son los olores que se desprenden del bolo alimenticio. Y aquí se traduce el sabor.

Igualmente, el olfato tiene que ver mucho con el estado anímico, en la transmisión de sensaciones, ya que los olores evocan recuerdos que producen emociones, o está de demostrado por ejemplo que el olor de un perfume activa el aumento de serotonina, la hormona de la felicidad. La revista francesa Elle lo corrobora:  “A pesar que se ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de las rutinas para mantener una buena salud mental durante el confinamiento, poco se ha hablado de la importancia de seguir perfumándonos para ayudar al ánimo… seguir usando nuestras fragancias favoritas durante la cuarentena puedo ayudarnos más de lo que pensamos. Es una forma de autocuidarnos y mimarnos, que en estos días es aún más que necesario. Hay miles de aromas nuevos por descubrir y estando en casa puede ser un buen momento para encontrar el que mejor nos siente. Y es que ya sea para simplemente sentarte a leer un libro en el sofá, para teletrabajar o para despertar la mente, mantenerla relajada y evitar la angustia por un momento a través de la aromaterapia, perfumarse en tiempos de cuarentena es indispensable”.

De igual manera, el olfato es clave en las primeras horas de vida. El recién nacido puede, a las 24 horas de su nacimiento, identificar a su madre, gracias a que su sentido del olfato está completamente desarrollado. Este sentido crece (en coincidencia con la etapa de aprendizaje del niño) hasta los 20 años y se mantiene estable hasta los 40 años. A partir de la quinta década de la vida comienza a disminuir la capacidad olfatoria (el epitelio olfatorio es reemplazado por epitelio respiratorio). Esta declinación se conoce con el nombre de presbiosmia, que se acentúa aproximadamente a los 65 años.

Las mujeres presentan más capacidad para la detección, identificación y discriminación de los olores. Algo sumamente interesante, y capaz tampoco no lo sabías, es que el olfato da el 80 % del sabor, es decir, en personas con problemas del olfato la sensación del gusto, de saborear y disfrutar esos ricos alimentos, está disminuido, se vuelven insípidos; por tanto, una de los grandes placeres de la vida, el deleite por algo que comemos, se pierde si el olfato no funciona adecuadamente.

En

conclusión

No es apresurado deducir que existe una relación entre la pérdida de olfato y un posible contagio por COVID-19.  La Sociedad Española de Neurología recomienda ponerle mucho ojo a la anosmia aguda como un indicador de posible infección por coronavirus, aconsejando en estos casos un aislamiento de 14 días y obviamente acudir de manera inmediata al médico y seguir sus instrucciones al pie de la letra.

WhatsApp Escríbenos!