Botox

Botox

El Botox o toxina botulínica es una sustancia química fabricada por una bacteria llamada “clostridium botulinum”. Es considerada una de las toxinas más perjudiciales que existen; como agente de intoxicación es capaz de originar una enfermedad denominada botulismo, patología que se caracteriza por parálisis musculares que en algunos casos puede llegar a ser mortal.

Las inyecciones de Botox de uso cosmético, actúan paralizando ciertos músculos o inmovilizando algunos nervios, entre los efectos secundarios que pudieran surgir luego del tratamiento, pueden abarcar dolor en el sitio donde se colocó la inyección, dolores de cabeza, malestares similares al de una gripe, malestares estomacales. No es recomendable el uso de Botox durante el embarazo o lactancia.

Entre las ventajas que ofrecen las inyecciones de Botox a nivel estético están: para su utilización no es necesario la colocación de anestesia, ni mucho menos deja cicatrices. Las personas se la pueden aplicar cualquier día o mes del año, no tiene contraindicación con la exposición al sol. Las arrugas desaparecen, otorgándole al rostro un aspecto más relajado. Los resultados son al instante, pudiéndose apreciar mejor, al tercer y quinto día.

La neurología es una de las ramas médicas que más beneficios terapéuticos ha recibido de la utilización de la toxina botulínica. Entre las afecciones neurológicas tratadas con Botox se encuentran:

La distonía: trastorno neuro-quimiomuscular que incapacita al paciente ya que afecta la tonicidad de ciertos grupos musculares de manera parcial o total; la aplicación de Botox es considerado el tratamiento más eficaz para tratar esta enfermedad.

Espasmos Hemifacial: incontinencia urinaria en los pacientes parapléjicos, de igual manera se utiliza para tratar pacientes que padecen de sudoración excesiva, en este caso el Botox actúa relajando la actividad de las glándulas sudoríparas.

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